"Here With Me" - Música de Acompañamiento
Estaba sentado en la silla que estaba junto a mi escritorio, tenía un papel y un lápiz para aquella ocasión, no necesitaba nada más.
Pretendía escribir la carta más linda que podría haber hecho jamás en toda mi vida y la historia de la humanidad. Me daba miles y miles de vueltas pensando en qué podría decirte...
Era la última vez que hablaríamos y necesitaba entregarte algo que te recordara a mi, que te hiciera pensar en todo lo que yo podía significar en tu vida.
Comencé a ver algunas fotos y recordaba el día en el que te vi por vez primera.
Caminaba una fría tarde junto a mis amigos, parecía que sería una tarde cualquiera llena de bromas, risas y confidencias que los hombres acostumbramos a contarnos; Uno de mis amigos dijo algo que nos causó una de las mayores risotadas de la vida en plena avenida, de tantas carcajadas me di vuelta para evitar seguir contagiándome de aquella risa y fue entonces cuando vi que la puerta del edificio frente al cual nos encontrábamos se abría y entre un lote de personas ibas tú. Dejé de reír y me dediqué en apreciar tu belleza. Ya destacabas entre ellos por tu altura, tu tez blanca podría jurar que aquella piel nunca había sido acariciada, hacía parecer que fuera igual de suave y delicada como los pétalos de las flores más bellas de este mundo. Tu pelo negro caía por tu pecho, tus manos finas parecían de verdadera porcelana que metías entre tus guantes. Jamás olvidaría tal rostro que reflejaba la ternura de tus años y personalidad que más adelante conocería.
Desde aquél día me propuse conocerte, recorría los mismos tramos todos los días a la misma hora para ver si así lograba divisar aquella hermosa figura nuevamente pero no tenía resultados...
No dejaba de pensar en ti, mientras más te pensaba más te escondías...
Involuntariamente dejé de pensar en ti, sentía que me hacía falta verte pero me resignaba por completo a encontrarte, ya iban dos semanas en las cuales te busqué sin resultados.
De momento todos estos recuerdos no lograban articular en mí, palabras a la altura de ser plasmadas en dicho documento. Fui por una taza de té, necesitaba relajarme para poder concentrarme en escribir aquella carta que marcaría nuestras vidas. Bebí un par de sorbos, miré por la ventana y entremedio de un suspiro me dije que la carta debía tener también lo más bello y valorable que encuentre una mujer. Veía las nubes pasar... un picaflor se asomaba en la ventana debido a las flores que habían allí. Las ideas se dispersaban en cada aleteo que veía...
Decidí saltar a otro capítulo de nuestra historia para ver si así me iba mejor.
Nos encontrábamos en el mismo grupo, la banda había dejado de tocar y comenzaban las pistas automáticas; Encima de la mesa habían varios vasos y botellas que el pasar de la noche se había encargado de traer. Aún no conversábamos, con suerte nos habíamos saludado y cruzábamos las miradas. Poco a poco fuimos intercambiando opiniones, le comenzaba a tomar el gusto a tus palabras... Tu voz era suave y dulce, comenzó a correr el tiempo y sentí como tu mirada me envolvía dentro de aquél lugar, no podía quitar la atención de ti. Comenzamos a ser cómplices de aquella noche... Parecía que el resto del grupo había desaparecido, eramos solo tú y yo en aquella mesa para luego dar paso a aquella pista de baile que nos entretuvo el resto de la madrugada.
Algo había generado aquella noche entre nosotros que me hacía sentir algo especial, una conexión inexplicable y sin sentido.
Hablarte de aquél momento no tendría sentido para escribir en aquella carta, no me parecía lo suficientemente completo y representativo.
No sabía que podía escribir, no sabía que pensar ni recordar, nunca en mi vida me había encontrado en una situación de tanta incertidumbre.
Todos nuestros temas de conversación terminaban en abrazos y caricias, las salidas se convertían en gratas y largas charlas donde interiorizaba con gusto tu mundo y tu sentir. Durante este tiempo me enseñaste a querer como corresponde a una mujer; La comprensión y el respeto de una relación, la confidencialidad de un mejor amigo; La capacidad de sentirse parte importante en la vida de otro. Me enseñaste a reír en tiempos de crisis, a llorar sin miedo para aliviar mis penas. Me enseñaste el significado del amor en su máxima expresión pero como dice la canción: "Me enseñaste de todo excepto a olvidarte". Ahora me encontraba en aquel punto crítico en el cual nuestras vidas se separarían; No me sentía para nada preparado...
Pasé unas horas recostado en la cama, oliendo las cartas a las que les habías dejado tu perfume, viendo aquellos peluches que siempre me regalabas diciendo que ellos serían como nuestros hijos... Me inundaba una nostalgia tremenda y junto a esto creí que al fin había encontrado qué escribir en aquella plana, logré resumir todo lo que habíamos vivido , todo lo que sentía por ti lo estaba escribiendo en solo un par de palabras...
" Te amo... y nada más debe importar."
Fue todo lo que escribí.
Era todo lo que necesitabas saber, teniendo aquello claro ya me quedaba conforme y tranquilo.
Doblé la carta, la guardé en aquel sobre y salí de mi casa rumbo a la tuya...
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