Desde pequeño me enseñaron que siempre han existido cuatro estaciones del año.
Verano, donde todo es felicidad, se comparten las anheladas vacaciones junto a la familia y las eternas noches acompañado de los amigos en la playa.
Otoño, para los más nostálgicos que disfrutan del crujir de las hojas secas al caminar, o las tardes en la plaza admirando a los árboles con sus diferentes colores.
Invierno, aquel que nos hace sufrir cuando estamos a la intemperie pero que dentro de la cama con una taza de agua caliente y buena compañía, se vuelve un momento único.
Primavera, la época del amor y las flores, todos los buenos comienzos parecieran generarse aquí, prácticamente cupido agota sus flechas sin pensar a futuro...
Pero desde que te conozco me di cuenta de que existe una quinta estación, y no tiene que ver con los cambios que podrían haber en la naturaleza.
Esta quinta estación cobra vida cuando estás, y cuando te ausentas..
Nace en la primera milésima de segundo cuando te pienso, cuando te veo..
Con algún suspiro que lleve tu nombre o simplemente desde el momento en que tu respirar se volvió más significante para mi que la de cualquier otra persona.
Y es que tú me quitas el sueño de alegrías y penas.
Esta noche la pena me abate golpe tras golpe y recorre los pasillos de mi hogar buscando algo más de mi a lo cual vencer.
Te has convertido en todo lo que quiero y en nada de lo que puedo tener.
Esta quinta estación no tiene un clima definido.
Se pasa del cielo al infierno porque eres mi mayor paradoja, mi máxima utopía y mi peor pesadilla.
Tienes el poder de llevarme de la felicidad a la tristeza en solo un segundo.
Me encantaría que estuvieras acá y me regalaras un nuevo paraíso con tu sonrisa, la calma de tus brazos y la bondad de tu mirada.
Puede que me haya vuelto un adicto a escribirte pero es que cada gota de esta intensa lluvia, del invierno más crudo que he vivido, sólo me recuerdan tu ausencia y el incómodo silencio de nuestras últimas conversaciones.
Aparentemente acá termina la sonrisa diaria, los desvelos voluntarios y las tardes con sabor a besos.
Gracias por los recuerdos, la inspiración, los sueños.
En este cuento que es la vida no pienso borrarte ni dejarte en el olvido, simplemente esperaré a que la vida nos reescriba para seguir adelante..
Por ahora sólo puedo pedir perdón de forma anticipada a los hechos;
Porque sé que te hablaré de cosas que no te interesan,
que me volveré insoportable por momentos,
que baje a mi la pena cuando no contestes o tardes en responder.
Perdón por esto y mucho más, pero es el tipo de cosas que hace la gente cuando extraña a un alguien importante.
No creo ser muy enamoradizo, pero tú tenías esa buena o mala costumbre, no lo sé, de darme cada día algo que me gustaba, que me hacía sentir vivo.
Gracias por lo que fue y por lo que no.
Ahora esperaré que esta quinta estación pase sin temblores ni tornados, sólo con el silencio inquietante de tu recuerdo.