ANTES DE LEER

" Un día voy a escribir todo lo que siento. Y vas a leerlo y a preguntarte si se trata de ti. Y probablemente sí. Y probablemente ya no.. "

sábado, 3 de agosto de 2013

Adiós y Despedida

"All We Ever Do Is Say GoodBye" - Música de Acompañamiento

No soportaba la idea de llegar hasta ese lugar, el solo hecho de pensarlo me ponía mal. El tiempo se frenaba, mis manos sudaban y mis sentidos se descontrolaban cada vez más. No quería seguir pensando en eso pero... ¿Cómo?, Todo me recordaba a ti, caminando por las mismas calles en las que nuestras manos se unían, los árboles en los que tallamos nuestros nombres dentro de un corazón, las flores me recordaban aquél perfume que te regalé y solías usar. Todo me hacía pensar en ti, ya faltaba menos para llegar.

¿Cómo?, ¿Para qué?, ¿Dónde y cuándo?, Me pregunté.

Seguí caminando por la avenida, la tarde comenzaba a caer y se sentía esa nostalgia de cuando se asoma la luna en una noche de invierno, era enorme, me parecía que era la luna más grande que había visto y la más luminosa también. Me senté en una banca a pensar, quería distraerme para olvidarme de lo que venía... Corté unas rosas que estaban cerca de mi para ver si de algo servían.

¿Cómo?, ¿Para qué?, ¿Dónde y cuándo?, Me pregunté.

Comencé a recordar todos aquellos momentos que tuvimos, nuestras conversaciones de madrugada, las salidas a los bares, aquellas largas risas que más de alguna vez involucraron la molestia del otro, aquellos llantos en el que nos acompañábamos para hacernos sentir de que estaríamos ahí a pesar de todo, las salidas a comer tentándote a probar nuevas delicias, las interminables llamadas telefónicas, las dulces discusiones para ver quien era más esto o aquello, los cuidados que nos dábamos en momentos de enfermedad, las cosas en común que nos unían y nos sorprendían, las diferencias que nos llamaban a conocer algo nuevo del otro, las experiencias que aunque fueran similares habíamos aprendido algo distinto cada uno, nuestra forma de amar tan complementaria como si hubiésemos nacido el uno para el otro, los gustos musicales en los que cada canción me recordaba a ti y cuando te la enviaba más me encantabas al conocerla. Recordé igual tu sonrisa, dulce y espontánea; Tu voz... suave como una brisa de verano; Tu pelo largo que me hacía jugar con él cada vez que podía; Tu cuerpo único y escultural... Pero nada más bello que tus ojos, aquel par de bellas esferas que me atrapaban al verlas, me incitaban a no quitarte nunca la atención de encima, incomparables ante la vida que emanaban... Un sentimiento de pena me inundó el cuerpo... dejé la banca en la que me encontraba y seguí en marcha. Faltaba poco...

¿Cómo?, ¿Para qué?, ¿Dónde y cuándo?, Me pregunté.

Te veía de hace dos cuadras, el viento movía tu pelo generándole vida propia, no sé si fue a propósito pero te veías maravillosa, en aquél momento no tenías nada que envidiarle a nadie. Tu mirada se veía perdida seguramente buscando mi rostro entre la gente. Llegué frente a ti, me diste un beso en la mejilla y suspiramos... La gente alrededor como si supiese de que se trataba se alejó y quedamos solos en ese lugar... Comenzaste a hablar, decías mil cosas que para mi no tenían mayor sentido, decías otras miles que no escuché por dedicar mis sentidos en apreciar tu belleza. Entonces oí aquello... como si todo hubiese estado conectado, la rosa que había cortado cerca de la banca cayó de mi mano en una poza y dejó flotar todos sus pétalos en diferentes direcciones. 
La historia acababa ahí, no nos arriesgaríamos más, no habrían nuevos intentos ni esperanzas... Todo se convertía en simples ilusiones que el tiempo debía encargarse de ayudarlas a superar. 
Te miré con gran tristeza... Tus ojos parecían dos cristales por las lágrimas que se asomaban... En cuanto las miradas se cruzaron no hicimos mas que abrazarnos, el último de todos, el abrazo en el que cargábamos todas nuestras vivencias había llegado. No quedaba nada más por hacer o decir... Dimos media vuelta, continuamos con la cabeza baja y sin voltear... La historia terminaba...

¿Cómo?, ¿Para qué?, ¿Dónde y cuándo?, Me pregunté.

Llegué a casa afligido por lo que acababa de ocurrir, miraba el techo buscando explicaciones.
Abrí los cajones buscando tus cartas en los que me prometías amor eterno, las leía una y otra vez... No encontraba explicación. Pasé días enteros preguntándome mil cosas pero ya era tarde, las historias ya no serían las mismas y comenzaba un nuevo camino. Sólo recordaba aquella frase: "Lo siento, no fue mi intención." ... Jamás creí hacer aquello, pero supongo que cuando quieres de verdad, la felicidad de la otra persona se termina convirtiendo en la tuya a pesar de todo.


¿Cómo?, Aceptación. ¿Para qué?, Felicidad. ¿Dónde y cuándo?, Donde y Cuando lo necesites, Me respondí.

No hay comentarios: