Desperté, miro y no entiendo, cómo o qué fue lo que pasó.
Solíamos hablar y reír por horas, nos encantábamos más y más con cada segundo al pasar, pero no había ni existía nada por hacer.
Escuchábamos con atención cada detalle de nuestras historias en que las horas se hacían segundos y la vida pasaba sin molestar, éramos los primeros en saludarnos al despertar y los últimos en recordar a la hora de dormir.
En algún momento que no recuerdo me vi envuelto en tu mirada, y ahí estábamos, tú y yo sin más.
El tiempo se había detenido, el mundo comenzaba a tener nombre y apellido;
Durante aquella tarde no existió nada más que dos almas que se buscaban en silencio.
Mi corazón se agitaba y mi cuerpo, los sentidos, mi conciencia..
Todo parecía entrar poco a poco en un profundo silencio.
La mirada titubeaba entre tus ojos y tus labios; tus manos y tus hombros..
No sabía si adentrarme en tu mirada absorbente y delicada..
Abrazarte para que descansaras aunque fuera un rato de la realidad.
O tomar de tus manos para demostrarte de alguna manera que deseaba acompañarte en tu andar..
..Quizás, debía ser la más arriesgada pero a la vez la más tentadora de todas..
Rozar tus labios para salir de la duda si eran igual de dulces que tu voz suave y melodiosa.
Como si hubiera soñado esa eternidad en un segundo, respondí a lo que decías, ya comenzaba a hacerme la idea de que bajando el atardecer te marcharías y todo quedaría como un recuerdo del que nadie se enteraría jamás.
Logré entretenerte y aunque por momentos era incómodo, sabía que existía esa complicidad de dos almas destinadas a encontrarse.
No recordaba la última vez que había sentido algo similar, eso que la gente suele llamar "amor", era prácticamente algo nuevo para mi.
Al mirarte, al sentirte, e incluso al pensarte, era inevitable expresar las emociones..
Aquellas que me desconcertaban pero me indicaban de que eras especial.
Ya la luna comenzaba a tomar su brillo natural y a derramar por tu rostro algo así como un polvo estelar, ese que sólo los astros más puros logran tener..
Te veías particularmente hermosa, una imagen que ni el mismo Da Vinci habría logrado plasmar porque simplemente no contaría con los colores que el amor te da para pintar la vida, esos tonos y matices tan diferentes y llamativos a la vez.
Tomé confianza y le pedí a la luna que me guiara para poderte acariciar.
Derroché todos mis miedos en un respiro y me acerqué lentamente..
Te abracé y descansaste en mi;
Tomé tus manos y decidí que al menos te acompañaría por esa noche..
Te miré a los ojos y olvidé completamente lo demás.
No sentía mi respiración ni mi cuerpo, sólo un latido que me obligaba a estar contigo.
..Besé tus labios y paralelamente sentí que tocaba el cielo.
La noche comenzó a pasar, el reloj no paraba de avanzar y por cada segundo nos alejábamos más y más de esta realidad.
No nos explicábamos cómo, pero ahí estábamos.
Nos entregamos a la vida y nos hizo herederos del paraíso mientras nuestros labios se tocaban.
La ropa ya pesaba y nuestras manos se deslizaban con sutileza por la espalda..
En lo que te conocí jamás imaginé que algún día podría hacer el amor contigo, pero fue distinto.
Aquella noche el amor nos hizo a nosotros.
Aquella noche el amor nos hizo a nosotros.
Buscaba en algún rincón de tu cuerpo, de tus ojos, alguna explicación pero sólo me decían que siguiera buscando.
Fuimos uno por un momento, fuimos compañeros, amantes, cómplices, enamorados..
No quería que la noche terminara, pero la historia ya comenzaba a cerrarse.
Te busqué con la mirada en la oscuridad y sólo encontré un beso junto a un suspirar.
Despertamos al medio día sin nada que decir.
Despertamos al medio día sin nada que decir.
La vida se había encargado de juntarnos y ahora nos preparaba para separarnos..
Comenzábamos a dejar de ser lo que realmente éramos para volver nuevamente a la rutina.
Ignoro si algún día este capítulo se repetirá y volvamos a ser dos corazones expresándose en libertad.
Sólo sé que queda tinta para escribir, y espero con ansias retomar estas páginas más adelante.
Te agradezco que hayas sido la protagonista de la historia más breve pero más intensa que este libro podrá contener..
Me despido de ti, recordando los buenos momentos y entregándote la pluma con la que se escriben estas palabras, porque solamente dejaré puntos suspensivos en ellas...