Ódiame por ser sincero,
odiémonos por ser lejanos,
ódiame porque te quiero
y odiémonos por querer besarnos.
Ódiame por ser eterno,
odiémonos sin argumentos,
ódiame porque no miento
y odiémonos con sólo vernos.
Odiarnos me tiene loco,
odiarnos se hace rutina,
odiarnos ya es poco
porque odiarnos me lastima.
Ódiame y toma lo que quieras,
odiémonos sin moraleja,
ódiame lo que quieras
y odiémonos sin más queja.
Ódiame como de costumbre,
odiémonos hasta la muerte,
ódiame con certidumbre
y odiémonos si quiero verte.
Ódiame porque te pienso,
odiémonos por ser distintos,
ódiame por ser intenso
y odiémonos sin más gritos.
Ódiame por amarte,
odiémonos sin más sentido,
ódiame por ser constante,
y odiémonos porque has mentido.
Odiarnos me ha hecho fuerte,
odiarnos no perdonará,
odiarnos no es suficiente,
porque odiarnos desde hoy será.
Odiar por amor, paradójica no ilógica. Cuántas veces nos habrán fallado, nos habrán mentido o cuántas veces lo habremos hecho. Odiar por amor no es contradicción, es algo difícil de llevar pero que siempre va a pasar. Pena, rabia, frustración y muchos más. La gente ya no tiene el mismo significado de antes, hoy necesitamos más humanos, aquellos que son seres que sienten y están conscientes del otro, no cuerpos que buscan el bien propio. Amar tras odiar suele pasar, odiar sin amar aún más.
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