"A Tí" - Música de Acompañamiento
Hay de seda, de hilo, algunos artificiales e incluso otros más artesanales.
Los hay largos, cortos, delgados y más gruesos, Variados colores o de un color específico.
Existen con diseños y otros con terminaciones más finas.
Sean como sean no debemos olvidar dos cosas:
Los pañuelos son pañuelos, nada más; Pero cómo los vemos es lo que los diferencia uno de otro.
Primavera del 2010. El sol estaba en todo su esplendor. En el parque todo parecía tranquilo y yo me dedicaba a contemplar todo lo que allí ocurría. Los niños corrían de un lado a otro saltando e inventando historias que solamente ellos pueden entender. Encendí mi último cigarrillo, cuando guardaba el encendedor en el bolsillo alcé la mirada y la vi pasar. En cuanto eso pasó creí haber sido el primer hombre en ver la majestuosidad del universo en sus ojos, su caminar era el más elegante que había visto incluso en la televisión. Vestía de colores variados, un calzado gastado y un pañuelo blanco. A pesar de aquella sensación no quise prestar mayor atención, me paré y me fui a continuar mi día.
Al día siguiente fui con mis amigos a la misma banca y en el mismo horario, decenas de mujeres pasaban frente a nosotros, mis amigos comentaban sobre la belleza de algunas... Yo no hacía más que evocar todas aquellas sensaciones que tuve al verla. Un poco más tarde que el día anterior pasó ella frente a nosotros, comenté a los que estaban conmigo acerca de su particular forma de llamar mi atención. Comentaron que sí poseía un encanto especial pero ninguna se explicaba qué era, no vestía con la última moda ni provocativamente, tampoco demostraba que quería llamar la atención, lo único igual al día anterior era ese pañuelo blanco.
Así pasaron varios días, comencé a frecuentar aquel parque más que de costumbre solo para verla caminar, ella jamás me miró como para cruzar miradas y entablar alguna conversación. Pasaba con tal indiferencia que hacía pensar que podría haber tenido un mal día, aunque era extraño que esto fuera siempre; Aún así yo me conformaba con verte pasar mientras disfrutaba de un café o fumaba un cigarrillo. Los días se hicieron semanas, no siempre cruzaba por el parque pero eso no me hacía desistir en la motivación de verla caminar, tal situación ya casi era un rito. Cambió su manera de vestir, su peinado e incluso su color; La vi caminar sola y en compañía, hubo un tiempo en el que pasabas con un hombre de la mano.
Nada de lo que ocurría con ella me hacía mayor efecto, la podía ver desarreglada o como una modelo; Podía pasar o besarse con alguien como buscando ayuda en alguien. Lo único que en ella no cambiaba era que usaba aquel pañuelo blanco sin importar las condiciones del tiempo, la ropa que usaba, quién le acompañara o qué día fuera. Sólo me dedicaba a buscar aquel pedazo de tela blanco entre la gente cuando se acercaba la hora. Encontrándolo podía ver los ojos de aquella misteriosa mujer.
Ya estaba entrando el tercer mes de aquella rutina, aquella mujer ya no caminaba con la misma frecuencia por ahí. Buscaba y buscaba entre la gente que pasaba frente a mí, pero comencé a darme cuenta que estaba perdiendo mi tiempo. Dejé de ir en forma paulatina y de esta manera la comencé a soñar y recordar. En los sueños solo veía una figura en blanco y negro... No distinguía no su rostro pero algo me hacía tener la certeza de que era ella... Quizás era que esa figura poseía un pañuelo igual al suyo.
Me decidí a olvidar aquella mujer por completo, era absurdo y comenzaba a tornarse una idealización sin sentido. Y así ocurrió, el tiempo pasaba y
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